En el camino de vuelta a casa, vi un cartel de una asociación humanitaria, que me ha hecho reflexionar mucho... Bueno, empecemos por lo esencial, esta asociación se dedica a recoger fondos para ayudar a países del tercer mundo. Esto en principio es muy bonito, está muy bien, como el tema de los derechos humanos y todo eso, pero me pregunto:
¿No deberían también, según el mismo criterio que aplican para decir que todas las personas tienen los mismos derechos (y como consecuencia se da origen a la solidaridad), tener los mismos derechos un animal cualquiera, una planta o cualquier ser vivo? ¿Acaso no viven ellos también? ¿O es que nos creemos mejores? ¿No va eso contra la doctrina que se intenta difundir de la igualdad entre personas, que nadie por "ser mejor" tiene más derechos que los demás? ¿Acaso no se debería apoyar la evolución de los animales, plantas y etc. igual que apoyamos el desarrollo de los nuestros? Esto, por lo menos en mi opinión, demuestra lo terriblemente egocéntricos que nos creemos, desde el primer hasta el último ser humano de la Tierra.
Aún reflexionando esto me metí en la cama, pensando, con impotencia y pasotismo a la vez, que no podía hacer esto solo.
Este es el pequeño rincón donde un joven amago de poeta intentará dejar plasmados sus sueños.
Mis versos se van, siguiendo cierto aire de amapola, pero seguirán vivos en: http://airedeamapola.blogspot.com/
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viernes, 7 de noviembre de 2008
domingo, 24 de agosto de 2008
Mi estaca
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos,y lo que más me gustaba de ellos eran los animales.Me llamaba especialmente la atención el elefante que,como más tarde supe era también el animal preferido de otros niños.Durante la función,la enorme bestia hacía gala de un tamaño,un peso y una fuerza descomunales...Pero después de la actuación y hasta poco antes de volver al escenario,el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas.
Sin embargo,la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo.Y aunque la madera era gruesa y poderosa,me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza,podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces?.
¿Por qué no huye?.
Cuando era niño,yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores.Pregunté entonces por el misterio del elefante...Alguno de ellos me explicó que el elefante no huía porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:"Si está amaestrado,¿por qué lo encadenan?".
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo,me olvidé del misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se hacían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años,descubrí que,por suerte para mí,alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy,muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca.Estoy seguro de que,en aquel momento el elefantito empujó,tiró y sudó tratando de soltarse.Y,a pesar de sus esfuerzos,no lo consiguió,porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y al día siguiente lo volvía a intentar,y al otro día y al otro...Hasta que,un día,un día terrible para su historia,el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa,porque,pobre,cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás,jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza.
El otro día estaba leyendo este cuento, del libro "Déjame que te cuente..." de uno de mis escritores preferidos: Jorge Bucay. Ya había leído este cuento otra vez anteriormente, pero me volvía a parar a pensar sobre él. Casualmente, había hablado recientemente con una amiga que me había comentado lo mucho que le había costado hacerme hablar (sí, soy muy tímido), hasta ahora que eramos muy amigos y con ella era de las personas con que más me soltaba a hablar, gracias a su perseverancia.
Casi sin quererlo, relacioné el tema con el cuento. Yo, desde pequeño había tenido una estaca, la timidez, de la cuál por mucho que lo intenté no conseguí librarme. Ahora, ya mayor, seguía sin intentar con todas mis fuerzas escaparme de esta estaca. Sí, lo intentaba, pero sin mucha insistencia y, sobretodo, pensando:
No puedo y nunca podré.
Sin embargo, mi amiga, que ahora entiendo que tanto ha hecho por mí, mediante su insistencia en seguir hablándome aunque yo apenas lo hiciera provocó tal sentimiento de empatía en mí que sí que puse todas mis ganas (quizá en parte sin saberlo del todo) en liberarme de la estaca.
Todavía no me he librado del todo de la estaca de la timidez, es muy muy difícil pasar de ser muy tímido a no serlo nada. Sin embargo, cualquier pequeño cambio en estos temas puede considerarse muy bueno (o muy malo, depende el caso) y, aunque no haya despegado del todo la estaca del suelo, sí que la he desprendido en parte, de tal manera que puedo moverme con más libertad.
Todo, gracias a mi amiga, que me ayudó a ver que tenía suficiente fuerza para vencer, aunque fuera en parte, a la estaca. Ahora he aprendido a saber que me equivoco si digo: "No puedo y nunca podré." Muchas gracias, muchas gracias de corazón.
Sin embargo,la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo.Y aunque la madera era gruesa y poderosa,me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza,podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces?.
¿Por qué no huye?.
Cuando era niño,yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores.Pregunté entonces por el misterio del elefante...Alguno de ellos me explicó que el elefante no huía porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:"Si está amaestrado,¿por qué lo encadenan?".
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo,me olvidé del misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se hacían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años,descubrí que,por suerte para mí,alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy,muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca.Estoy seguro de que,en aquel momento el elefantito empujó,tiró y sudó tratando de soltarse.Y,a pesar de sus esfuerzos,no lo consiguió,porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y al día siguiente lo volvía a intentar,y al otro día y al otro...Hasta que,un día,un día terrible para su historia,el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa,porque,pobre,cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás,jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza.
El otro día estaba leyendo este cuento, del libro "Déjame que te cuente..." de uno de mis escritores preferidos: Jorge Bucay. Ya había leído este cuento otra vez anteriormente, pero me volvía a parar a pensar sobre él. Casualmente, había hablado recientemente con una amiga que me había comentado lo mucho que le había costado hacerme hablar (sí, soy muy tímido), hasta ahora que eramos muy amigos y con ella era de las personas con que más me soltaba a hablar, gracias a su perseverancia.
Casi sin quererlo, relacioné el tema con el cuento. Yo, desde pequeño había tenido una estaca, la timidez, de la cuál por mucho que lo intenté no conseguí librarme. Ahora, ya mayor, seguía sin intentar con todas mis fuerzas escaparme de esta estaca. Sí, lo intentaba, pero sin mucha insistencia y, sobretodo, pensando:
No puedo y nunca podré.
Sin embargo, mi amiga, que ahora entiendo que tanto ha hecho por mí, mediante su insistencia en seguir hablándome aunque yo apenas lo hiciera provocó tal sentimiento de empatía en mí que sí que puse todas mis ganas (quizá en parte sin saberlo del todo) en liberarme de la estaca.
Todavía no me he librado del todo de la estaca de la timidez, es muy muy difícil pasar de ser muy tímido a no serlo nada. Sin embargo, cualquier pequeño cambio en estos temas puede considerarse muy bueno (o muy malo, depende el caso) y, aunque no haya despegado del todo la estaca del suelo, sí que la he desprendido en parte, de tal manera que puedo moverme con más libertad.
Todo, gracias a mi amiga, que me ayudó a ver que tenía suficiente fuerza para vencer, aunque fuera en parte, a la estaca. Ahora he aprendido a saber que me equivoco si digo: "No puedo y nunca podré." Muchas gracias, muchas gracias de corazón.
martes, 24 de junio de 2008
Felicidad
Después de repasar los poemas, el timbre sonó. Abrí la puerta. Llegaba una nueva paciente, una joven de rizos castaños, que aún no había alcanzado la mayoría de edad.
-Buenas -saludé.
-Hola, Mario -me respondió, mientras la acompañaba y nos sentábamos en sendos sillones- A ver, venía a ver si me podías ayudar. Es que tengo algunos amigos que son felices, pero yo no sé como hacen para serlo -terminó haciendo una mueca.
-Vamos a ver... mmmm... lo primero, hay que completar lo que has dicho. Sí, serán felices, pero no del todo, pues no se puede, entre otras cosas, porque no creo que haya un límite. Luego... vamos a ver, yo como felicidad no identifico a un estado más o menos momentáneo producido por cosas suerficiales como que España gane la Eurocopa cosas así, a eso, por lo menos yo, me refiero como estar contento o por el contrario triste. La felicidad yo la entiendo como un periodo de tiempo más o menos largo, nunca un momento (salvo alguna excepción muy muy casual como que te dan una noticia buena de algo personal y luego enseguida te la desmienten). Siempre algo importante, nada superficial del estilo de lo que comentaba antes.
-Vale, entiendo, pero me gustaría si pudieras ayudarme a ser más feliz -comentó interrumpiéndome.
-Sí, todo a su tiempo, no te preocupes -respondí mientras le sonreía- A ver, para ser feliz es muy importante una frase que me gusta mucho de un filósofo existencialista muy famoso, Jean Paul Sartre, que dice así: "Felicidad no es hacer lo que se quiere sino querer lo que se hace." Es decir, la felicidad no la vas a encontrar haciendo lo que quieras, sino disfrutando lo que haces. Invita a disfrutar las cosas que haces, ya sea algo que te guste, como quedar con tus amigos, tanto como que no, como ir a clase. Debes disfrutar de todos los momentos. Además -continué-, debes estar contenta contigo misma, debe gustarte como eres, tanto el exterior como, especialmente, el interior. ¿Estás a gusto contigo misma?
-Bueno, más o menos... -respondió, dudosa.
-Bueno, no está del todo mal, pero se puede mejorar. Empezando por: ¿de qué te sirve no estar contenta contigo misma si no puedes cambiarte, por lo menos no mucho? Empezamos con el físico: dejando aparte de que siempre se puede pensar que, y más en tu caso, siempre hay mucha gente peor, pero aunque no la hubiera, ¿de qué te sirve traumatizarte? ¿Van a cambiar las lágrimas, el mal humor y la tristeza tu cuerpo? No. Ahora vamos con el interior. Cada persona tiene una parte interior admirable pero que no cualquiera puede ver. Hay casos en que no se encuentra a esa persona, la parte admirable va desapareciendo al no ser reconocida y se va implantando la parte llamémosla mala. Pero no es tú caso, ¿verdad?
-No -respondió, atenta al discurso.
-Bien, pues prosigo con lo que iba, todos tenemos una parte admirable, algunos más otros menos, y tanto los demás, como nosotros mismo especialmente (y lo que más viene al caso) debemos apreciarla. Si tenemos algún defecto, ¿qué importa? Todo el mundo tiene defectos, sería muy aburrido ser perfecto. Esto no quiere decir que si tenemos alguno especialmente malo no intentemos luchar contra él, sólo que nunca nos desesperemos demasiado por tenrelo o tenerlos. Y luego, otra vez como antes, ¿de qué sirve llorar, apenarse o enfadarse consigo mismo por ser como se es? Como dice mi gran ídolo, Jorge Bucay: "Cada uno es como es, no como el querría ser, ni como los demás querrían que fuera."
Hice una pausa para recobrar aliento.
-Luego está el tema de "los demás". "Los demás" suelen ayudarte a ser feliz, pero hay casos en que es todo lo contrario e incluso llegan a crear graves problemas. Sin embargo, como he dicho antes, todos tenemos alguna cualidad que alguna persona puede valorar, por lo tanto todos deberíamos poder tener amigos. Hay casos en los que no se logra encontrar a estas personas que te valoren verdaderamente, pero no es el tuyo, ¿verdad?
-No, no es el mío.
-Bien. Ahora llegamos a la parte menos importante: las cosas físicas de las que disponemos, como dinero, ropa... etc. Esto nunca debería plantear un problema. Nunca deberíamos dejar de ser felices por no tener ropa de esa mara o por tener menos dinero que el vecino. Es una gran estupidez. No toco mucho este tema porque lo veo más que evidente y es un caso que sólo aparece muy raramente.
-No, eso tampoco es problema para mí.
-Bien, ahora llegamos a una parte que sí que es importante, quizá la que más después de la de aceptarnos a nosotros mismos. Es la de lograr tus sueños. Esto es importante para ser feliz. No hace falta que sean todos, es más, no deben ser todos, pues entonces, como ya dije con la persona perfecta, sería aburrido. A la mayoría de la gente "normal", y hablo de estos por ser a lo que perteneces y este discurso sobre la felicidad va para ti, se le cumplen los suficientes sueños como para ser feliz, en muchos casos incluso más -dije mientras veía que ponía una mueca de no estar de acuerdo del todo-. Otra cosa es que no se sepan apreciar, pero ahí volvemos a otro problema que nos ha salido también en otros temas, y que aquí voy a resumir: has de saber apreciar todo lo que eres, tienes y te dan -paré y la miré para que dijera algo.
-Entiendo... Muchas gracias -me dijo sonriente.
-De nada, siempre es un placer ayudar -respondí, devolviéndole la sonrisa.
-Bueno, creo que no volveré ya más por aquí, era sólo esta duda, pero seguro que nos veremos algún día aunque no sea en esta consulta sentados en sillones.
-Eso espero. Adiós.
-Adiós.
Salió de la consulta dirigiéndome un último gesto con la mano que le devolví. Otro día acababa, era hora ya de volver a casa. Recogí todas mis pertenencias y salí de allí, rumbo a mi casa, más concretamente a mi cama, en busca de descanso.
-Buenas -saludé.
-Hola, Mario -me respondió, mientras la acompañaba y nos sentábamos en sendos sillones- A ver, venía a ver si me podías ayudar. Es que tengo algunos amigos que son felices, pero yo no sé como hacen para serlo -terminó haciendo una mueca.
-Vamos a ver... mmmm... lo primero, hay que completar lo que has dicho. Sí, serán felices, pero no del todo, pues no se puede, entre otras cosas, porque no creo que haya un límite. Luego... vamos a ver, yo como felicidad no identifico a un estado más o menos momentáneo producido por cosas suerficiales como que España gane la Eurocopa cosas así, a eso, por lo menos yo, me refiero como estar contento o por el contrario triste. La felicidad yo la entiendo como un periodo de tiempo más o menos largo, nunca un momento (salvo alguna excepción muy muy casual como que te dan una noticia buena de algo personal y luego enseguida te la desmienten). Siempre algo importante, nada superficial del estilo de lo que comentaba antes.
-Vale, entiendo, pero me gustaría si pudieras ayudarme a ser más feliz -comentó interrumpiéndome.
-Sí, todo a su tiempo, no te preocupes -respondí mientras le sonreía- A ver, para ser feliz es muy importante una frase que me gusta mucho de un filósofo existencialista muy famoso, Jean Paul Sartre, que dice así: "Felicidad no es hacer lo que se quiere sino querer lo que se hace." Es decir, la felicidad no la vas a encontrar haciendo lo que quieras, sino disfrutando lo que haces. Invita a disfrutar las cosas que haces, ya sea algo que te guste, como quedar con tus amigos, tanto como que no, como ir a clase. Debes disfrutar de todos los momentos. Además -continué-, debes estar contenta contigo misma, debe gustarte como eres, tanto el exterior como, especialmente, el interior. ¿Estás a gusto contigo misma?
-Bueno, más o menos... -respondió, dudosa.
-Bueno, no está del todo mal, pero se puede mejorar. Empezando por: ¿de qué te sirve no estar contenta contigo misma si no puedes cambiarte, por lo menos no mucho? Empezamos con el físico: dejando aparte de que siempre se puede pensar que, y más en tu caso, siempre hay mucha gente peor, pero aunque no la hubiera, ¿de qué te sirve traumatizarte? ¿Van a cambiar las lágrimas, el mal humor y la tristeza tu cuerpo? No. Ahora vamos con el interior. Cada persona tiene una parte interior admirable pero que no cualquiera puede ver. Hay casos en que no se encuentra a esa persona, la parte admirable va desapareciendo al no ser reconocida y se va implantando la parte llamémosla mala. Pero no es tú caso, ¿verdad?
-No -respondió, atenta al discurso.
-Bien, pues prosigo con lo que iba, todos tenemos una parte admirable, algunos más otros menos, y tanto los demás, como nosotros mismo especialmente (y lo que más viene al caso) debemos apreciarla. Si tenemos algún defecto, ¿qué importa? Todo el mundo tiene defectos, sería muy aburrido ser perfecto. Esto no quiere decir que si tenemos alguno especialmente malo no intentemos luchar contra él, sólo que nunca nos desesperemos demasiado por tenrelo o tenerlos. Y luego, otra vez como antes, ¿de qué sirve llorar, apenarse o enfadarse consigo mismo por ser como se es? Como dice mi gran ídolo, Jorge Bucay: "Cada uno es como es, no como el querría ser, ni como los demás querrían que fuera."
Hice una pausa para recobrar aliento.
-Luego está el tema de "los demás". "Los demás" suelen ayudarte a ser feliz, pero hay casos en que es todo lo contrario e incluso llegan a crear graves problemas. Sin embargo, como he dicho antes, todos tenemos alguna cualidad que alguna persona puede valorar, por lo tanto todos deberíamos poder tener amigos. Hay casos en los que no se logra encontrar a estas personas que te valoren verdaderamente, pero no es el tuyo, ¿verdad?
-No, no es el mío.
-Bien. Ahora llegamos a la parte menos importante: las cosas físicas de las que disponemos, como dinero, ropa... etc. Esto nunca debería plantear un problema. Nunca deberíamos dejar de ser felices por no tener ropa de esa mara o por tener menos dinero que el vecino. Es una gran estupidez. No toco mucho este tema porque lo veo más que evidente y es un caso que sólo aparece muy raramente.
-No, eso tampoco es problema para mí.
-Bien, ahora llegamos a una parte que sí que es importante, quizá la que más después de la de aceptarnos a nosotros mismos. Es la de lograr tus sueños. Esto es importante para ser feliz. No hace falta que sean todos, es más, no deben ser todos, pues entonces, como ya dije con la persona perfecta, sería aburrido. A la mayoría de la gente "normal", y hablo de estos por ser a lo que perteneces y este discurso sobre la felicidad va para ti, se le cumplen los suficientes sueños como para ser feliz, en muchos casos incluso más -dije mientras veía que ponía una mueca de no estar de acuerdo del todo-. Otra cosa es que no se sepan apreciar, pero ahí volvemos a otro problema que nos ha salido también en otros temas, y que aquí voy a resumir: has de saber apreciar todo lo que eres, tienes y te dan -paré y la miré para que dijera algo.
-Entiendo... Muchas gracias -me dijo sonriente.
-De nada, siempre es un placer ayudar -respondí, devolviéndole la sonrisa.
-Bueno, creo que no volveré ya más por aquí, era sólo esta duda, pero seguro que nos veremos algún día aunque no sea en esta consulta sentados en sillones.
-Eso espero. Adiós.
-Adiós.
Salió de la consulta dirigiéndome un último gesto con la mano que le devolví. Otro día acababa, era hora ya de volver a casa. Recogí todas mis pertenencias y salí de allí, rumbo a mi casa, más concretamente a mi cama, en busca de descanso.
miércoles, 11 de junio de 2008
Vida y muerte
El joven Jaume entró de nuevo, con pantalones piratas y camiseta corta, ropa propia de este tiempo, ya verano, y pelo algo largo. Se sentó en el sillón en frente mío y me saludó, se le veía triste aún.
-Hola de nuevo, Mario.
-Sí, aquí estamos para seguir lo que dejamos a medias el otro día. Estábamos hablando de la muerte, y de la vida también, pues ambos temas van muy relacionados, ya que me hablaste de tus temores. Bien, me gustaría que me respondieras a una pregunta, ¿eres feliz? -le pregunté, directamente.
Jaume torció el gesto, en una mueca de pensamiento, sé quedo unos instantes así y luego respondió:
-Supongo que no del todo. En mi vida fallan algunas cosas que me gustaría que fueran mejor. Por el trabajo por ejemplo no me puedo quejar, pero por ejemplo sí que me gustaría entenderme mejor con alguno de mis amigos y, sobre todo, comprender cosas, por ejemplo: ¿si hemos de morir, qué significado tiene esta vida? -preguntó angustiado.
-A ver, esta pregunta, como las del otro día, son muy comunes -empecé- Tu vida tiene el significado que tú le quieras dar, para algo es tuya. Y hay una cosa, que, no sé si habrás leído a Fernando Pessoa, un gran escritor portugués, reflejaba muy bien en alguno de sus poemas: ¿por qué empeñarse en sentirse desgraciado por algo que no puedes cambiar? Mi querido paciente, la muerte es irremediable, como ya sabrás, por tanto, no tiene sentido vivir lo único que vas a poder vivir apesadumbrado por lo que pasará después. Primero, por lo que comentaba de Pessoa, no tiene sentido preocuparse ni atemorizarse por algo que no se puede cambiar, ¿vas a dejar de morirte cuando llegue tu momento porque ahora te preocupes? Y si no es así, ¿qué sentido tiene preocuparse? Segundo, porque es una contradicción, por una parte no quieres dejar de vivir por miedo a la inexistencia, mientras que por este miedo te impides vivir la vida feliz, que es lo que buscas, pero sin darte cuenta te obstaculizas a ti mismo.
Has de disfrutar la vida, no como aquel que cree que la única forma de divertirse es emborracharse e ir de fiesta, hacer lo que se quiere, como muy bien dijo un conocido filósofo, Jean Paul Sartre: "Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace." No has de dejarte llevar por los vicios, aunque estos te procuren placer, no verdadera felicidad, que es lo que de verdad hace bonita la vida, la verdadera felicidad. Para conseguirla tienes que hacer cosas que te gusten, tener amigos, querer a tu familia, a ti novia o cuando llegues a tenerla a tu esposa, querer a los que te rodean y que ellos te quieran a ti, no tener nada por lo que preocuparte, no tener enemigos, solo amigos y neutrales, vivir contento y feliz, pero VERDADERAMENTE contento y feliz. Es lo mejor de la vida, y has de intentar llegar a ser feliz, y para llegar no sólo hace falta desearlo, aunque también es importante, sino que tus acciones te ha de guiar a su obtención.
Jaume tenía un brillo de comprensión en los ojos, mientras que la apatía había desaparecido.
-Muchas gracias, Mario, me has ayudado a comprender muchas cosas - dijo mientras, llevado por la gratitud me dio un abrazo que correspondí.
-De nada, siempre me es un placer ayudar a cualquiera que necesite consejo -le respondí.
-Bueno, me parece que ya no volveré más, como mucho de visita, así que quería agradecerte todo lo que me has ayudado, eres una gran persona. Muchísimas gracias.
-De nada. sólo añadir qué sepas, que aunque te cueste creerlo, yo también aprendo de mis pacientes, y tú no has sido una excepción.
-Me alegro. Hasta siempre, Mario. Te recordaré, a ti y a tus consejos.
-Yo también lo haré. Adiós, espero que nos podamos volver a ver.
Jaume, tras despedirse, salió de la estancia. Siempre dolía tener que despedirse puede que para siempre de un paciente, especialmente de algunos. Pero así era mi profesión.
-Hola de nuevo, Mario.
-Sí, aquí estamos para seguir lo que dejamos a medias el otro día. Estábamos hablando de la muerte, y de la vida también, pues ambos temas van muy relacionados, ya que me hablaste de tus temores. Bien, me gustaría que me respondieras a una pregunta, ¿eres feliz? -le pregunté, directamente.
Jaume torció el gesto, en una mueca de pensamiento, sé quedo unos instantes así y luego respondió:
-Supongo que no del todo. En mi vida fallan algunas cosas que me gustaría que fueran mejor. Por el trabajo por ejemplo no me puedo quejar, pero por ejemplo sí que me gustaría entenderme mejor con alguno de mis amigos y, sobre todo, comprender cosas, por ejemplo: ¿si hemos de morir, qué significado tiene esta vida? -preguntó angustiado.
-A ver, esta pregunta, como las del otro día, son muy comunes -empecé- Tu vida tiene el significado que tú le quieras dar, para algo es tuya. Y hay una cosa, que, no sé si habrás leído a Fernando Pessoa, un gran escritor portugués, reflejaba muy bien en alguno de sus poemas: ¿por qué empeñarse en sentirse desgraciado por algo que no puedes cambiar? Mi querido paciente, la muerte es irremediable, como ya sabrás, por tanto, no tiene sentido vivir lo único que vas a poder vivir apesadumbrado por lo que pasará después. Primero, por lo que comentaba de Pessoa, no tiene sentido preocuparse ni atemorizarse por algo que no se puede cambiar, ¿vas a dejar de morirte cuando llegue tu momento porque ahora te preocupes? Y si no es así, ¿qué sentido tiene preocuparse? Segundo, porque es una contradicción, por una parte no quieres dejar de vivir por miedo a la inexistencia, mientras que por este miedo te impides vivir la vida feliz, que es lo que buscas, pero sin darte cuenta te obstaculizas a ti mismo.
Has de disfrutar la vida, no como aquel que cree que la única forma de divertirse es emborracharse e ir de fiesta, hacer lo que se quiere, como muy bien dijo un conocido filósofo, Jean Paul Sartre: "Felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace." No has de dejarte llevar por los vicios, aunque estos te procuren placer, no verdadera felicidad, que es lo que de verdad hace bonita la vida, la verdadera felicidad. Para conseguirla tienes que hacer cosas que te gusten, tener amigos, querer a tu familia, a ti novia o cuando llegues a tenerla a tu esposa, querer a los que te rodean y que ellos te quieran a ti, no tener nada por lo que preocuparte, no tener enemigos, solo amigos y neutrales, vivir contento y feliz, pero VERDADERAMENTE contento y feliz. Es lo mejor de la vida, y has de intentar llegar a ser feliz, y para llegar no sólo hace falta desearlo, aunque también es importante, sino que tus acciones te ha de guiar a su obtención.
Jaume tenía un brillo de comprensión en los ojos, mientras que la apatía había desaparecido.
-Muchas gracias, Mario, me has ayudado a comprender muchas cosas - dijo mientras, llevado por la gratitud me dio un abrazo que correspondí.
-De nada, siempre me es un placer ayudar a cualquiera que necesite consejo -le respondí.
-Bueno, me parece que ya no volveré más, como mucho de visita, así que quería agradecerte todo lo que me has ayudado, eres una gran persona. Muchísimas gracias.
-De nada. sólo añadir qué sepas, que aunque te cueste creerlo, yo también aprendo de mis pacientes, y tú no has sido una excepción.
-Me alegro. Hasta siempre, Mario. Te recordaré, a ti y a tus consejos.
-Yo también lo haré. Adiós, espero que nos podamos volver a ver.
Jaume, tras despedirse, salió de la estancia. Siempre dolía tener que despedirse puede que para siempre de un paciente, especialmente de algunos. Pero así era mi profesión.
miércoles, 4 de junio de 2008
Ser diferente, "friki"
Para empezar esta Consulta, vamos a comenzar hablando del llamado "frikismo", de ser raro, diferente, distinto.
Esta juventud de hoy en día, se podría dividir en tres grupos según este aspecto:
¿Qué pasa, que es malo leer manga o anime? ¿O jugar a algún juego "friki"? ¿O no jugar al fútbol ni ningún otro deporte porque ni se te dan bien ni te gustan? Y, si juegas, ¿tienes que ser de los mejores? ¿No se te puede dar mal? No es mi caso, pero estoy seguro que sí el de otros.
Creo que se critica demasiado a los frikis, ¿por qué no se pueden tener otras aficiones? Claro, lo mejor es que todos seamos iguales, y hagamos todo igual, para qué establecer diferencias, por qué ser diferente, con lo divertido que es ser igual...
¿Es imponer miedo en los demás la mejor forma de llegar a ser popular? ¿Que te respeten y te teman? Porque esta es la forma más habitual que tienen de actuar los "guays", atacar a los demás, especialmente a los "frikis". ¿Son peores por ser distintos? Dejando aparte que a mí me parecen mejores, digamos que por lo menos desde luego no son peores.
La hora de la Consulta ya ha terminado. El próximo día puede que prosigamos este tema con un cuento, sin él, o puede que prosigamos con otro tema.
Nos veremos entonces.
Esta juventud de hoy en día, se podría dividir en tres grupos según este aspecto:
- "Guays": aquellos que llevan la ropa de la misma marca "guay", juegan a los mismos juegos "guays" y tienen las mismas aficiones "guays". Para ser "guay" es imprescindible ser popular.
- "Frikis": aquellos que no llevan ropa "guay" o, aunque la lleven, cumplen la siguiente condición, juegan a juegos "frikis", hacen actividades "frikis" o tienen aficiones "frikis".
- Normales: es decir, no son "guays" pero tampoco "frikis", ya que no cumplen las condiciones de unos ni de otros, aunque si que en algunos casos cumplen alguna de las condiciones exigidas en cada caso, pero no las suficientes.
¿Qué pasa, que es malo leer manga o anime? ¿O jugar a algún juego "friki"? ¿O no jugar al fútbol ni ningún otro deporte porque ni se te dan bien ni te gustan? Y, si juegas, ¿tienes que ser de los mejores? ¿No se te puede dar mal? No es mi caso, pero estoy seguro que sí el de otros.
Creo que se critica demasiado a los frikis, ¿por qué no se pueden tener otras aficiones? Claro, lo mejor es que todos seamos iguales, y hagamos todo igual, para qué establecer diferencias, por qué ser diferente, con lo divertido que es ser igual...
¿Es imponer miedo en los demás la mejor forma de llegar a ser popular? ¿Que te respeten y te teman? Porque esta es la forma más habitual que tienen de actuar los "guays", atacar a los demás, especialmente a los "frikis". ¿Son peores por ser distintos? Dejando aparte que a mí me parecen mejores, digamos que por lo menos desde luego no son peores.
La hora de la Consulta ya ha terminado. El próximo día puede que prosigamos este tema con un cuento, sin él, o puede que prosigamos con otro tema.
Nos veremos entonces.
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Consulta de Jorge
En principio, y de hay viene la url de la página, este blog se llamaba "La Consulta de Jorge", en honor al gran libro de Jorge Bucay "Déjame que te cuente". Además, un personaje que casualmente llevaba mi mismo nombre introducía los textos que escribía. Como esto último ya no es así, he decidido cambiar el nombre a "Sueño del Poeta".